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Full text of "Carta de Jamaica 1815- 2015"

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SIMÓN  BOLÍVAR 


CARTA 
de  JAMAICA 

1815  - 2015 


COMISIÓN  PRESIDENCIAL 
PARA  LA  CONMEMORACIÓN 
DEL  B1CENTENARIO 
DE  LA  CARTA  DE  JAMAICA 


COLECCIÓN  UNIDAD  NUESTRAAMERICANA 


CARTA  DE  JAMAICA 

1815  - 2015 

Simón  Bolívar 


COMISIÓN  PRESIDENCIAL 

PARA  LA  CONMEMORACIÓN  DEL  BICENTENARIO  DE  LA  CARTA  DE  JAMAICA 


Coordinación  de  la  colección 

Comisión  Presidencial  para  la  Conmemoración  del  Bicentenario 
de  la  Carta  de  Jamaica 

Coordinación  editorial 

Simón  Andrés  Sánchez 

Diseño  de  la  colección 

Javier  J.  Véliz. 

Diseño  de  portada 

Javier  J.  Véliz  / Gabriel  Serrano 

Diagramación 

Gabriel  Serrano  / Javier  J.  Véliz 

Transcripción 

Amílcar  Varela 

Revisión  y cotejo 

Gradielys  Urbano 

Corrección 

Miguel  Raúl  Gómez 

Colaboración  para  esta  edición 

Juan  Antonio  Calzadilla 

Carta  de  Jamaica,  1815-2015 
Primera  edición,  2015 

Depósito  legal  LF  22820159001538 
ISBN:  978-980-419-005-6 

Impreso  en  la  República  Bolivariana  de  Venezuela 


PRESENTACIÓN 


Conmemorando  los  200  años  de  su  redacción,  la  Comisión 
Presidencial  para  la  Conmemoración  del  Bicentenario  de  la 
“Carta  de  Jamaica”  tiene  el  placer  de  ofrecer  a las  lectoras  y lec- 
tores del  siglo  XXI  la  presente  versión  integral  de  un  documento 
fundamental  en  el  pensamiento  del  Libertador  Simón  Bolívar. 

Dictada  en  Kingston  el  6 de  septiembre  de  1815,  a su  secre- 
tario Pedro  Briceño  Méndez,  no  se  conocía  hasta  el  presente  el 
original  manuscrito  de  la  epístola,  y la  posteridad  se  había  visto 
obligada  a dar  fe  a una  transcripción  publicada  en  1833  que  dejó 
siempre  lugar  a dudas. 

Gracias  al  investigador  ecuatoriano  Amílcar  Varela  Jara,  quien 
pudo  dar  a la  luz  pública,  en  2014,  el  documento  hallado  en  el 
Fondo  Jacinto  Gijón,  del  Archivo  Histórico  del  Banco  Central 
del  Ecuador,  en  Quito,  disponemos  hoy  del  manuscrito  original 
tomado  de  la  voz  de  Bolívar,  cuya  autenticidad  ha  sido  corrobora- 
da por  un  equipo  de  especialistas  calificados. 

El  Gobierno  Bolivariano  se  honra  en  poner  en  manos  del  pú- 
blico y del  pueblo,  en  la  ocasión  de  este  importante  hito  del  Ciclo 
Bicentenario,  la  transcripción  del  texto  recobrado  y autentificado 
del  Libertador,  donde  por  primera  vez  se  plantea  y predice  el 
destino  libertario  y unitario  de  nuestro  continente,  a través  de 
observaciones  que  la  tradición  ha  calificado  de  “proféticas”,  por  lo 
lúcido  y certero  de  su  previsión  política. 

La  presente  versión  incluye  el  enigmático  párrafo  faltante  en 
la  divulgada  transcripción  española  -aunque  conocido  en  las 
traducciones  inglesas  de  la  época-,  con  lo  que  se  colman  todas  las 
lagunas  que  podían  existir  en  torno  a este  precioso  texto  compo- 
nente del  legado  intelectual  de  Simón  Bolívar. 


CARTA  DE  JAMAICA 


CONTESTACION  DE  UN  AMERICANO 
MERIDIONAL  Á UN  CABALLERO  DE  ÉSTA  YSLA1 

Muy  Señor  mío: 

Me  apresuro  á contestar  la  carta  de  29  del  mes  pasado  que 
usted  me  hizo  el  honor  de  dirijirme,  y yó  recibí  con  la  mayor 
satisfacción. 

Sensible  como  devo,  al  interes  que  usted  ha  querido  tomar 
por  la  suerte  de  mi  patria,  afligiéndose  con  ella  por  los  tormen- 
tos que  padese,  desde  su  descubrimiento  hasta  éstos  últimos 
periodos,  por  parte  de  sus  destructores  los  Españoles,  no  siento 
ménos  el  comprometimiento  en  que  me  ponen  las  solícitas  de- 
mandas que  usted  me  hace,  sobre  los  objetos  mas  importantes 
de  la  política  americana.  Así,  me  encuentro  en  un  conflicto 
entre  el  deseo  de  corresponder  á la  confianza  con  que  usted  me 
favorese,  y el  impedimento  de  satisfacerla,  tanto  por  la  falta  de 
documentos  y de  Libros,  cuanto  por  los  limitados  conocimien- 
tos que  poseo  de  un  pais  tan  inmenso,  variado  y desconocido 
como  el  nuevo  mundo. 

En  mi  opinión,  es  imposible  responder  á las  preguntas  // 
folio  2 //  con  que  usted  me  ha  honrado.  El  mismo  Barón  de 
Humboldt,  con  su  universalidad  de  conocimientos  teóricos  y 
prácticos,  apenas  lo  haría  con  esactitud;  por  que,  aunque  una 
parte  de  la  Estadística  y Revolución  de  América  es  conocida,  me 
atrevo  á asegurar  que  la  mayor  está  cubierta  de  tinieblas,  y por 
consecuencia,  solo  se  pueden  ofrecer  conjeturas  mas  o menos 
aproximadas,  sobre  todo,  en  lo  relativo  á la  suerte  futura  y á los 
verdaderos  proyectos  de  los  Americanos;  pues  cuantas  combi- 
naciones suministra  la  Historia  de  las  Naciones,  de  otras  tantas 
és  susceptible  la  nuestra,  por  sus  posiciones  físicas,  por  las  vici- 
situdes de  la  guerra,  y por  los  cálculos  de  la  Política. 


1 El  texto  presentado  a continuación  es  una  transcripción  fiel  del  manuscrito  original  en 
castellano  hallado  en  Ecuador.  Se  ha  mantenido  la  ortografía  de  la  época  y se  señalan 
las  partes  rotas  o ilegibles  así  como  su  foliatura.  Sólo  se  han  desarrollado  las  abreviaturas 
para  facilitar  la  lectura. 


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SIMÓN  BOLÍVAR 


Como  me  conceptúo  obligado  á prestar  atención  á la  aprecia- 
ble carta  de  usted.,  no  menos  que  á sus  filantrópicas  miras,  me 
animo  á dirigir  estas  lineas:  en  las  cuales  ciertamente  no  hallará 
usted  las  ideas  luminosas  que  desea,  mas  sí,  las  ingenuas  espre- 
ciones  de  mis  pensamientos. 

“Tres  siglos  há,  dice  usted,  que  empesaron  las  barbaridades 
que  los  españoles  cometieron  en  el  grande  Emisferio  de  Colon. 
Barbaridades  que  la  presente  edad  ha  rechasado  como  favulosas, 
por  que  paresen  superiores  á la  perversidad  humana;  y jamas 
serian  creídas  por  los  críticos  modernos,  sí  constantes  y repetidos 
documentos  no  testificacen  estas  infaustas  verdades.  El  filántropo 
Obispo  de  Chiapa,  el  Apóstol  de  la  America  Las  Casas,  ha  dejado 
á la  posteridad  una  breve  relación  de  éllas,  estractada  de  las  suma- 
rias que  siguieron  [roto]  Sevilla  á los  Conquistadores,  con  //  folio 
3 //  el  testimonio  de  cuantas  personas  respetables  había  entonces 
en  el  nuevo  mundo,  y con  los  procesos  mismos  que  los  tiranos  se 
hizieron  entre  sí:  como  consta  por  los  mas  celebres  historiadores 
de  aquel  tiempo.  Todos  los  imparciales  han  hecho  justicia  al  zelo 
verdad  y virtudes  de  aquel  amigo  de  la  humanidad,  que,  con  tanto 
fervor  y firmeza,  denunció  ante  su  gobierno  y sus  contemporá- 
neos los  actos  mas  horrorosos  de  un  frenesí  sanguinario. 

Con  cuanta  emoción  de  gratitud,  leo  el  pasaje  de  la  carta  de 
usted  en  que  me  dice  “ que  espera  que  los  sucesos  que  siguieron 
entonces  á las  armas  españolas,  acompañen  ahora  á las  de  sus 
contrarios  los  muy  oprimidos  americanos  meridionales”  Yo 
tomo  ésta  esperanza  por  una  predicción,  si  la  justicia  deside  las 
contiendas  de  los  hombres.-  El  suceso  coronará  nuestros  esfuer- 
zos; por  que  el  destino  de  la  America  se  ha  fijado  irrevocable- 
mente; el  lazo  que  la  unía  á la  España  está  cortado;  la  opinión  era 
toda  su  fuerza;  por  ella  se  estrechaban  mutuamente  las  partes 
de  aquella  inmensa  Monarquía.  Lo  que  antes  las  enlazaba  ya  las 
divide;  mas  grande  es  el  odio  que  nos  ha  inspirado  la  penínzu- 
la,  que  el  mar  que  nos  separa  de  élla;  menos  difícil  es  unir  los 
dos  continentes  que  reconciliar  los  espíritus  de  ambos  paices. 
El  hábito  á la  ovediencia;  un  comercio  de  intereses,  de  luces,  de 
religión,  una  reciproca  benevolencia,  una  tierna  solicitud  por 


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CARTA  DE  JAMAICA 


la  causa  y la  gloria  de  nuestros  padres;  en  fin,  todo  lo  que  for- 
mava  nuestra  esperanza,  nos  venía  de  España.  De  aquí  nacía  un 
principio  de  adeccion  que  parecía  //  folio  4 //  eterno:  no  obs- 
tante que  la  inconducta  de  nuestros  dominadores  relajava  ésta 
simpatía,  ó por  mejor  decir  éste  apego  forzado  por  el  imperio 
de  la  dominación.  Al  presente  sucede  lo  contrario:  la  muerte,  el 
deshonor,  cuanto  es  nocivo  nos  amenasa  y tememos,  todo  lo  su- 
frimos de  ésa  desnaturalizada  Madrastra..  El  velo  se  ha  rasgado: 
ya  hemos  visto  la  luz,  y se  nos  quiere  volver  a las  tinieblas;  se 
han  roto  las  cadenas;  ya  hemos  sido  libres;  y nuestros  enemigos 
pretenden  de  nuevo  esclavisarnos.  Por  lo  tanto,  la  América 
combate  con  despecho;  y rara  vez  la  desesperación  no  ha  arras- 
trado tras  sí  ála  victoria. 

Por  que  los  sucesos  hayan  sido  parciales  y alternados,  no 
debemos  desconfiar  de  la  fortuna.  En  unas  partes  triunfan  los 
Yndependientes,  en  tanto  que  los  tiranos,  en  lugares  diferentes 
obtienen  sus  ventajas:  ¿y  cual  es  el  resultado  final  ? ¿no  está  el 
nuevo  - mundo  entero  conmobido,  armado  para  su  defensa  ? 
Echemos  una  ojeada,  y obcervaremos  una  lucha  simultanea  en 
la  inmensa  estencion  de  este  hemisferio. 

El  belicoso  estado  de  las  provincias  del  Rio  de  la  Plata  ha  pur- 
gado su  territorio  y conducido  sus  armas  vencedoras  al  Alto  Perú; 
conmobido  á Arequipa  é inquietado  á los  realistas  de  Lima.  Cerca 
de  un  millón  de  habitantes  disfrutan  allí  de  su  libertad. 

El  Reyno  de  Chile,  poblado  de  ochocientas  mil  almas,  está  li- 
diando contra  sus  enemigos  //folio  5 //  que  pretenden  dominarlo; 
pero  en  vano,  por  que  los  que  antes  pucieron  un  termino  a sus  con- 
quistas, los  indómitos  y libres  araucanos,  son  sus  vecinos  y com- 
patriotas; y su  ejemplo  sublime  es  suficiente  para  probarles,  que  el 
Pueblo  que  ama  su  Yndependencia  por  fin  la  logra. 

El  Virreynato  del  Perú  cuya  población  asciende  á millón  y 
medio  de  habitantes,  es  sin  duda  el  mas  sumiso,  y al  que  mas  sa- 
crificios se  le  han  arrancado  para  la  causa  del  Rey;  y bien  que  sean 
varias  las  relaciones  concernientes  á aquella  hermosa  porción  de 
America,  es  induvitable  que  ni  está  tranquila,  ni  es  capas  de  opo- 
nerse al  torrente  que  amenasa  á las  mas  de  sus  provincias. 


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SIMÓN  BOLÍVAR 


La  Nueva  Granada,  que  es,  por  decirlo  así,  el  corazón  de  Ame- 
rica obedece  á su  gobierno  jeneral  eseptuando  el  Reyno  de  Quito 
que,  con  la  mayor  dificultad,  contienen  sus  enemigos,  por  ser  fuer- 
temente adicto  á la  causa  de  su  patria:  y las  provincias  de  Panamá  y 
Santa  Marta  que  sufren,  no  sin  dolor,  la  tiranía  de  sus  señores.  Dos 
millones  y medio  de  habitantes  están  esparcidos  en  aquel  territorio 
que  actualmente  defienden  contra  el  Ejercito  español  bajo  el  Gene- 
ral Morillo,  que  es  verosímil  sucumba  delante  de  la  inespugnable 
Plaza  de  Cartajena.  Mas  si  la  tomare  será  a costa  de  grandes  pérdi- 
das; y desde  luego  carecerá  de  fuerzas  bastantes  para  subyugar  á los 
morígenos  y bravos  moradores  del  interior. 

En  cuanto  a la  heroica  y desdichada  Venezuela,  sus  acontesi- 
mientos  han  sido  tan  rápidos  y sus  desvastaciones  tales,  que  casi  la 
han  reducido  á una  absoluta  indijencia,  y á una  soledad  espantosa: 
no  obstante  que  era  uno  de  los  mas  bellos  paices  de  cuantos  hacían 
el  orgullo  de  la  America.  Sus  tiranos  gobiernan  //  folio  6 //  un  de- 
sierto y solo  oprimen  á tristes  restos,  que  escapados  de  la  muerte, 
alimentan  una  precaria  existencia:  algunas  mujeres,  niños  y ancia- 
nos son  los  que  quedan.  Los  mas  de  los  hombres  han  perecido  por 
no  ser  esclavos,  y los  que  viven  combaten  con  furor  en  los  campos 
y en  los  pueblos  internos  hasta  espirar  ó arrojar  al  Mar  á los  que, 
insaciables  de  sangre  y de  crímenes,  ribalizan  con  los  primeros 
monstruos  que  hizieron  desaparecer  de  la  America  á su  raza  primi- 
tiva. Cerca  de  un  Millón  de  habitantes  se  encontrava  en  Venezuela; 
y,  sin  exageración,  se  puede  asegurar  que  una  cuarta  parte  ha  sido 
sacrificada  por  de  tierra,  la  espada,  el  hambre,  la  peste,  las  peregri- 
naciones: esepto  el  terremoto,  todos  resultados  de  la  guerra. 

En  Nueva  España  havia  en  1808,  según  nos  refiere  el  Barón 
de  Humboldt,  siete  millones  ochocientas  mil  almas  con  in- 
clusión de  Goatemala.  Desde  aquella  época,  la  insurrección, 
que  ha  ajitado  á casi  todas  sus  provincias,  ha  hecho  disminuir 
sensiblemente  aquel  computo  que  parecía  exacto;  pues  mas  de 
un  millón  de  hombres  han  perecido  como  lo  podra  usted  ver 
en  la  esposicion  de  Mr.  Walton  que  describe  con  fidelidad  los 
sanguinarios  crímenes  cometidos  en  aquel  opulento  Ymperio. 
Allí  la  lucha  se  mantiene  á fuerza  de  sacrificios  humanos  y de 


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CARTA  DE  JAMAICA 


todas  especies,  pues  nada  ahorran  los  españoles,  con  tal  que 
logren  someter  á los  que  han  tenido  la  desgracia  de  nacer  en 
este  suelo,  que  parece  destinado  á empaparse  con  la  sangre 
de  sus  hijos.  A pesar  de  todo,  los  Mejicanos  serán  libres  por 
que  han  abrazado  //  folio  7 //  el  partido  de  la  patria,  con  la 
resignación  de  vengar  á sus  pasados,  ó seguirlos  al  sepulcro. 
Ya  ellos  dicen  con  Reynal:  llegó  el  tiempo  en  fin,  de  pagar  á 
los  españoles  suplicios  con  suplicios,  y de  ahogar  á esa  raza  de 
esterminadores  en  su  sangre  ó en  el  Mar. 

Las  Yslas  de  Puerto-rico  y Cuba,  que  entre  ambas,  pueden 
formar  una  población  de  setecientas  á ochocientas  mil  almas,  son 
las  que  mas  tranquilamente  poseen  los  españoles,  por  que  están 
fuera  del  contacto  de  los  Yndependientes.  Mas,  ¿ no  son  america- 
nos estos  Ynsularez.?  ¿ no  son  vejados.?  ¿ no  desean  su  bien  estar.  ? 

Este  cuadro  representa  una  escena  militar  de  dos  mil  leguas 
de  longitud,  y novecientas  de  latitud  en  su  mayor  estencion,  en 
que  dies  y seis  millones  de  Americanos  defienden  sus  derechos, 
ó están  comprimidos  por  la  nación  Española;  que  aun  que  fue  en 
algún  tiempo  el  mas  vasto  Ymperio  del  Mundo,  sus  restos  son 
ahora  impotentes  para  dominar  al  nuevo  hemisferio,  y hasta  para 
mantenerse  en  el  antiguo.  Y ¿la  Europa  civilizada,  comerciante 
y amante  de  la  Libertad,  permite  que  una  vieja  serpiente,  por 
solo  satisfacer  su  saña  envenenada,  devore  la  mas  bella  parte  de 
nuestro  glovo.?  Que!  ¿está  la  Europa  sorda  al  clamor  de  su  propio 
interes?  ¿ No  tiene  ya  ojos  para  ver  la  justicia.?  ¿tanto  se  ha  en- 
durecido, para  ser  de  éste  modo  insensible.?  Estas  cuestiones, 
cuanto  mas  las  medito,  mas  me  confunden:  llego  á pensar  que  se 
aspira  á que  desaparesca  la  America;  pero  es  imposible  por  que 
toda  la  Europa  no  es  Española.  ¡ Que  demencia  la  de  nuestra  ene- 
miga, pretender  reconquistar  la  America  sin  Marina,  sin  tesoros 
y casi  sin  Soldados!,  pues  los  que  tiene,  apenas  son  bastantes  para 
retener  á su  propio  pueblo  en  una  biolenta  ovediencia  //  folio  8 // 
y defenderse  de  sus  vecinos.  Por  otra  parte,  ¿ Podrá  ésta  Nación 
hacer  el  Comercio  esclusivo  de  la  mitad  del  Mundo  sin  Manufac- 
turas, sin  producciones  territoriales,  sin  Artes,  sin  Ciencias,  sin 
politica.?.  Lograda  que  fuese  ésta  loca  empresa,  y,  suponiendo 


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SIMÓN  BOLÍVAR 


mas  aun,  lograda  la  pacificación,  los  hijos  de  los  actuales  ame- 
ricanos, unidos  con  los  de  los  Europeos  reconquistadores,  ¿ no 
volverian  á formar  dentro  de  veinte  años,  los  mismos  patrióticos 
designios  que  ahora  se  están  combatiendo.? 

La  Europa  haria  un  bien  á la  España  en  disuadirla  de  su  obstina- 
da temeridad,  por  que  á lo  menos  le  ahorrarla  los  gastos  que  espen- 
de  y la  sangre  que  derrama;  afin  de  que,  fijando  su  atención  en  sus 
propios  recursos,  fundase  su  prosperidad  y poder  sobre  bases  mas 
sólidas  que  de  las  de  inciertas  conquistas,  un  comercio  precario,  y 
esacciones  violentas  en  pueblos  remotos,  enemigos  y poderosos.  La 
Europa  misma  por  miras  de  sana  politica,  debería  haber  preparado 
y ejecutado  el  proyecto  de  la  Yndependencia  Americana;  no  solo 
por  que  el  equilibrio  del  mundo  así  lo  exije,  sino  por  que  este  és  el 
medio  lejitimo  y seguro  de  adquirirse  establesimientos  ultramari- 
nos de  comercio.  La  Europa  que  no  se  halla  agitada  por  las  violentas 
pasiones  de  la  venganza,  ambición  y codicia,  como  la  España, 
párese  que  estaba  autorizada  por  todas  las  Leyes  de  la  Equidad,  á 
ilustrarla  sobre  sus  bien  entendidos  intereses. 

Cuantos  escritores  habían  tratado  la  //  folio  9 //  materia  se 
acordaban  en  esta  parte.  En  concecuencia,  nosotros  esperába- 
mos, con  razón,  que  todas  las  naciones  cultas  se  apresurarían 
á auciliarnos,  para  que  adquiriésemos  un  bien  cuyas  ventajas 
son  recíprocas  á entrambos  hemisferios.  Sin  embargo,  ¡ cuan 
frustradas  han  quedado  nuestras  esperanzas;  no  solo  los  euro- 
peos, pero  hasta  nuestros  hermanos  del  norte  se  han  mantenido 
inmobiles  espectadores  de  esta  contienda;  que  por  su  esencia  es 
la  mas  justa,  y por  sus  resultados  la  mas  bella  é importante  de 
cuantas  se  han  suscitado  en  los  siglos  antiguos  y modernos.!  por 
que,  ¿ hasta  donde  se  puede  calcular  la  trascendencia  de  la  liber- 
tad del  hemisferio  de  Colon  ? 

“La  felonía  con  que  Bonaparte,  dice  V.,  prendió  á Carlos  4o  y á 
Fernando  7o  Reyes  de  ésta  nación,  que  tres  siglos  há,  apricionó  con 
traición  á dos  Monarcas  de  la  América  Meridional,  es  un  acto  muy 
manifiesto  de  la  retribución  divina,  y al  mismo  tiempo,  una  prueba 
de  que  dios  sostiene  la  justa  causa  de  los  Americanos  y les  concede- 
rá su  Independencia.” 


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CARTA  DE  JAMAICA 


Parece  que  usted  quiere  aludir  al  Monarca  de  Méjico 
Moteuhsoma, preso  por  Cortes  y muerto  según  Herrera,  por 
el  mismo,  aun  que  Solis  dice,  que  por  el  pueblo;  y á Atagualpa 
Ynca  del  Perú,  destruido  por  Francisco  Pisarro  y Diego  Alma- 
gro. Existe  tal  diferencia  entre  los  Reyes  Españoles  y los  Reyes 
Americanos,  en  su  suerte,  que  no  admite  comparación:  los  pri- 
meros son  tratados  con  dignidad,  concervados,  y al  fin  recobran 
su  libertad  y trono,  mientras  que  los  últimos  sufren  tormentos 
inauditos  y los  vilipendios  mas  vergonzosos.  Si  á Guatimoc- 
tzin,  sucesor  de  Moteuhsoma,  se  le  trata  como  á Emperador, 
y le  ponen  la  corona,  fue  por  irricion  y no  por  respeto,  para 
que  esperimentáse  éste  escarnio  antes  que  las  torturas.  //  folio 
10  //  Yguales  á la  suerte  de  éste  Monarca  fueron  las  del  Rey  de 
Mechoazan,  Catzontzin;  el  Zipa  de  Bogotá,  y cuantos  Toquis, 
Yncas,  Zipas,  Ulmanes,  Caziques  y demas  dignidades  Yndianas 
sucumbieron  al  poder  español.  El  suceso  de  Fernando  7o  es  mas 
semejante  al  que  tubo  lugar  en  Chile  en  1535  con  el  Ulmén  de 
Copiapó  entonces  reynante  en  aquella  Comarca.  El  español 
Almagro,  protestó  como  Bonaparte  tomar  partido  por  la  causa 
de  lejitimo  Soberano;  y en  concecuencia,  llama  al  Usurpador, 
como  Fernando  lo  era  en  España:  aparenta  restituir  al  lejitimo 
a sus  Estados,  y termina  por  encadenar  y echar  á las  llamas  al 
infelis  Ulmén,  sin  querer  ni  aun  oir  su  defensa.  Este  es  el  ejem- 
plo de  Fernando  7o  con  su  usurpador:  los  Reyes  Europeos,  solo 
padesen  destierros;  el  Ulmén  de  Chile,  termina  su  vida  de  un 
modo  atros. 

“Después  de  algunos  meses,  añade  V,  he  hecho  muchas 
reflecciones  sobre  la  situación  de  los  americanos  y sus  esperan- 
zas futuras;  tomo  grande  interes  en  sus  sucesos  pero  me  faltan 
muchos  informes,  relativos  á su  estado  actual  y á lo  que  ellos 
aspiran.  Deseo  infinitamente  saber  la  politica  de  cada  Provincia, 
como  también  su  población;  si  desean  Repúblicas  ó Monar- 
quías, si  formaran  una  gran  República  ó una  gran  Monarquía. 
Toda  noticia  de  ésta  especie  que  usted  pueda  darme,  ó indicar- 
me las  fuentes  á que  deba  ocurrir,  la  estimaré  como  un  favor 
muy  particular”. 


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SIMÓN  BOLÍVAR 


Siempre  las  almas  generosas  se  interesan  en  la  suerte  de  un 
pueblo  que  se  esmera  por  recobrar  //  folio  11  //  los  derechos  con 
que  el  criador  y la  naturaleza  le  han  dotado;  y es  necesario  estar 
bien  fascinado  por  el  error  ó por  las  paciones  para  no  abrigar  ésta 
noble  sensación,  usted  ha  pensado  en  mi  pais,  y se  interesa  por  él: 
este  acto  de  benevolencia,  inspira  el  mas  vivo  reconocimiento. 

He  dicho  la  población  que  se  calcúla  por  datos  mas  ó menos 
exáctos,  que  mil  circunstancias  hacen  fallidos,  sin  que  sea  fácil 
remediar  ésta  inexactitud;  por  que  los  mas  de  los  moradores 
tienen  habitaciones  campestres  y muchas  veces  errantes;  siendo 
labradores,  pastores,  nómades,  perdidos  en  medio  de  espesos  é 
inmensos  bosques,  llanuras  solitarias  y aislados  entre  lagos  y rios 
caudalosos.  ¿Quien  será  capas  de  formar  una  estadística  comple- 
ta de  semejantes  comarcas.?  Ademas,  los  tributos  que  pagan  los 
Yndijenas;  las  penalidades  de  los  esclavos;  las  primicias,  diezmos 
y derechos  que  pesan  sobre  los  labradores,  y otros  accidentes, 
alejan  de  sus  hogares  á los  pobres  americanos.  Esto  és  sin  hacer 
mención  de  la  guerra  de  esterminio  que  ya  ha  cegado  cerca  de 
un  octabo  de  la  población,  y ha  ahuyentado  una  gran  parte;  pues 
entonces  las  dificultades  son  insuperables,  y el  empadronamiento 
vendria  á reducirse  á la  mitad  del  verdadero  Censo. 

Todavia  es  mas  difícil  presentir  la  suerte  futura  del  nuevo 
mundo,  establecer  principios  sobre  su  politica,  y casi  profetizar  la 
naturaleza  del  gobierno  que  llegará  á adoptar.  Toda  idea  relativa 
al  porvenir  de  éste  pais  me  párese  aventurada.  ¿ Se  pudo  preveer 
cuando  el  género  humano  se  hallava  en  su  infancia,  rodeado  de 
tanta  incertidumbre,  ignorancia  y error,  cual  seria  el  régimen  que 
abrazaria  para  //  folio  12  //  su  concervacion.  ? ¿ Quién  se  habría 
atrevido  á desir,  tal  Nación  sera  República  ó Monarquía,  ésta  sera 
pequeña,  áquella  grande.?;  en  mi  concepto,  ésta  és  la  imajen  de 
nuestra  situación.  Nosotros  somos  un  pequeño  genero  humano, 
poseemos  un  mundo  aparte,  cercado  por  dilatados  mares;  nuevos 
en  casi  todas  las  Artes  y Ciencias,  aunque  en  cierto  modo  ya  viejos 
en  los  usos  de  la  sociedad  Civil. 


16 


CARTA  DE  JAMAICA 


Yo  considero  el  estado  actual  de  la  America  como  cuando 
desplomado  el  Ymperio  Romano,  cada  desmembración  formó 
un  sistema  politico,  conforme  á sus  intereses  y situación,  ó 
siguiendo  la  ambición  particular  de  algunos  Gefes,  familiares 
ó Corporaciones.  Con  esta  notable  diferencia,  que  aquellos 
miembros  dispersos  volvian  á restablecer  sus  antiguas  na- 
ciones con  las  alteraciones  que  exígian  las  cosas  ó los  sucesos. 
Mas  nosotros,  que  apenas  concervamos  vestigios  de  lo  que  en 
otro  tiempo  fue,  y que  por  otra  parte  no  somos  Yndios  ni  Eu- 
ropeos, sino  una  especie  media  entre  los  lejitimos  propietarios 
del  pais  y los  usurpadores  Españoles;  en  suma,  siendo  nosotros 
americanos  por  nacimiento;  y nuestros  derechos  los  de  Europa, 
tenemos  que  disputar  éstos  á los  del  pais,  y que  mantenernos 
en  él  contra  la  opinión  de  los  invasores;  así  nos  hallamos  en  el 
caso  mas  estraordinario  y complicado.  No  obstante  que  es  una 
especie  de  adivinación  indicar  cual  será  el  resultado  y la  linea 
de  política  que  la  America  siga;  me  atrevo  á aventurar  algunas 
conjeturas  que  desde  luego  caracteriso  de  arbitrarias,  dictadas 
por  un  deseo  racional  y no  por  un  raciocinio  probable. 

La  posición  de  //  folio  13  //  los  moradores  del  hemisferio 
Americano,  ha  sido,  por  siglos,  puramente  paciva:  su  eccisten- 
cia  política  era  nula.  Nosotros  estábamos  en  un  grado  todavía 
mas  abajo  de  la  cerbidumbre,  y,  por  lo  mismo  con  mas  difi- 
cultades para  elevarnos  al  goce  de  libertad.  Permítame  usted 
estas  consideraciones  para  aclararla  cuestión.  Los  Estados  son 
esclavos,  por  la  naturaleza  de  su  constitución,  ó por  el  abuso 
de  ella:  luego  un  pueblo  es  esclavo;  cuando  el  gobierno,  por 
su  esencia,  ó por  sus  vicios  holla  y usurpa  los  derechos  del 
ciudadano  ó subdito.  Aplicando  estos  principios,  hallaremos 
que  la  America,  no  solamente  estaba  privada  de  su  libertad,  si 
no  también  de  la  Tiranía  activa  ó dominante.  Me  explicare. 
En  las  administraciones  absolutas  no  se  reconoce  limites  en  el 
ejercicio  de  las  facultades  gubernativas:  la  voluntad  del  gran 
Sultán,  Kam,  Dey  y demas  soberanos  despóticos,  es  la  ley  su- 
prema, y ésta  es  casi  arbitrariamente  ejecutada  por  los  Bajaes, 
Kanes,  y Sátrapas  subalternos  de  la  Turquía  y Persia,  que 


17 


SIMÓN  BOLÍVAR 


tienen  organizada  una  opresión  de  que  participan  los  subditos 
en  razón  de  la  autoridad  que  les  confian.  A ellos  está  encargada 
la  Administración  Civil,  Militar,  Política,  de  rentas  y la  Reli- 
jion.  Pero  al  fin  son  persas  los  Gefes  de  hispan,  son  Turcos  los 
Vizires  del  gran  Señor,  son  Tártaros  los  Sultanes  de  la  Tartária. 
La  China  no  embio  á buscar  mandarines,  militares,  y letrados 
al  pais  de  Gengis  Kan  que  la  conquistó,  á pesar  de  que  los  ac- 
tuales chinos  son  desendientes  directos  de  los  subyugados  por 
los  ascendientes  de  los  presentes  Tártaros. 

¡Cuan  diferente  era  entre  nosotros!  Se  nos  bejava  con  una 
conducta  que,  ademas  de  privarnos  de  los  derechos  que  nos 
correspondían,  nos  dejava  en  una  especie  de  Ynfancia  perma- 
nente, con  respecto  á las  transaciones  publicas.  Si  hubiésemos 
siquiera  manejado  nuestros  //  folio  14  //  asuntos  domésticos 
en  nuestra  administración  interior,  conoseriamos  el  curso  de 
los  negocios  públicos  y su  mecanismo.  Gosariamos  también 
de  la  consideración  personal,  que  impone  á los  ojos  del  pueblo 
cierto  respeto  maquinal,  que  es  tan  necesario  concervar  en  las 
revoluciones.  He  aquí  por  que  he  dicho,  que  estábamos  priva- 
dos hasta  de  la  tiranía  activa,  pues  que  no  nos  era  permitido 
ejercer  sus  funciones. 

Los  Americanos  en  el  sistema  Español,  que  está  en  vigor, 
y quisá  con  mayor  fuerza  que  nunca,  no  ocupan  otro  lugar  en 
la  sociedad  que  el  de  siervos  propios  para  el  trabajo,  y cuando 
mas  el  de  simples  consumidores;  y aun  ésta  parte  cohartada  con 
restricciones  chocantes;  tales  son  las  prohibiciones  del  cultivo 
de  los  frutos  de  Europa,  el  estanco  de  las  producciones  que  el 
Rey  monopoliza;  el  impedimento  de  las  fabricas  que  la  misma 
Peninzula  no  posee;  los  privilejios  esclusivos  del  comercio,  hasta 
de  los  objetos  de  primera  necesidad;  las  trabas  entre  provincias 
y provincias  americanas,  para  que  no  se  traten,  entiendan  ni  ne- 
gocien; en  fin;  ¿ quiere  usted  saber  cual  era  nuestro  destino.?  Los 
campos  para  cultivar  el  añil,  la  Grana,  el  café,  la  caña,  el  cacao  y 
el  algodón;  las  llanuras  solitarias  para  criar  ganados;  los  desier- 
tos para  cazar  las  bestias  feroces;  las  entrañas  de  la  tierra  para 
escavar  el  oro  que  no  puede  saciar  á esa  Nación  abarienta. 


18 


CARTA  DE  JAMAICA 


Tan  negativo  era  nuestro  estado,  que  no  lo  encuentro  seme- 
jante en  ninguna  otra  asociación  civilizada,  por  mas  que  recorro 
la  serie  de  las  edades  y de  la  politica  de  todas  las  naciones.  Pre- 
tender que  un  pais  tan  felismente  constituido,  estenso  rico  y // 
folio  15  //  populoso  sea  meramente  pasivo,  ¿no  es  un  ultraje  y 
una  violación  de  los  derechos  de  la  humanidad.? 

Estábamos  como  acabo  de  esponer,  abstraidos  y digámoslo 
así,  aucentes  del  Universo,  en  cuanto  es  relativo  á la  Ciencia  de 
gobierno  y administración  del  Estado.  Jamas  eramos  Virreyes,  ni 
Gobernadores,  si  no  por  causas  muy  estraordinarias;  Arzobispos 
y Obispos  pocas  veces;  Diplomáticos,  nunca;  Militares  solo  en 
calidad  de  subalternos;  Nobles  sin  privilejios  reales,  no  eramos 
en  fin,  ni  Magistrados  ni  financistas,  y casi  ni  aun  Comerciantes: 
todo  en  contravención  directa  de  nuestras  instituciones. 

El  Emperador  Carlos  5o  formó  un  pacto  con  los  descubrido- 
res, conquistadores  y pobladores  de  America,  que,  como  dice 
Guerra,  es  nuestro  Contrato  - social.  Los  Reyes  de  España  con- 
vinieron solemnemente  con  ellos  que  lo  ejecutasen  por  su  cuenta 
y riesgo,  prohibiéndoles  hacerlo  á costa  de  la  real  hacienda; 
y por  ésta  razón  se  les  concedía  que  fuesen  señores  de  la  tierra: 
que  organisasen  la  administración,  y ejerciesen  la  Judicatura  en 
apelación:  con  otras  muchas  esenciones  y privilegios,  que  seria 
prolijo  detallar.  El  Rey  se  comprometió,  á no  enagenar  jamas  las 
provincias  Americanas,  como  que  á el  no  tocaba  otra  jurisdicción 
que  la  del  alto  dominio,  siendo  una  especie  de  propiedad  feudal 
la  que  allí  tenían  los  conquistadores  para  sí  y sus  descendientes. 
Al  mismo  tiempo  existen  Leyes  espresas  que  favorecen  casi  es- 
clusivamente  á los  naturales  del  pais  originarios  de  España;  en 
cuanto  á los  empleos  civiles,  Ecleciasticos  y de  rentas.  Por  manera 
que  con  una  violación  //  folio  16  //  manifiesta  de  las  leyes  y de  los 
pactos  subcistentes  se  han  visto  despojar  aquellos  naturales  de  la 
autoridad  Constitucional  que  les  daba  su  Código. 

De  cuanto  he  referido  será  fácil  colejir,  que  la  America  no 
estaba  preparada  para  desprenderse  de  la  Metrópoli,  como 
súbitamente  sucedió,  por  el  efecto  de  las  ilegitimas  leciones  de 
Bayona,  y por  la  inicua  guerra  que  la  Regencia  nos  declaró,  sin 


19 


SIMÓN  BOLÍVAR 


derecho  alguno  para  ello;  no  solo  por  falta  de  Justicia,  sino  tam- 
bién de  lejitimidad.  Sobre  la  naturaleza  de  los  gobiernos  Españo- 
les, sus  decretos  conminatorios  y hostiles,  y el  curso  entero  de  su 
desesperada  conducta,  hay  escritos  del  mayor  mérito  en  el  perió- 
dico el  Español,  cuyo  autor  es  el  señor  Blanco;  y estando  allí  ésta 
parte  de  nuestra  historia  muy  bien  tratada,  me  limito  á indicarlo. 

Los  Americanos  han  subido  derrepente,  sin  los  conocimien- 
tos previos,  y,  lo  que  es  mas  sensible,  sin  la  práctica  de  los  nego- 
cios públicos,  á reprecentar  en  la  escena  del  Mundo,  las  eminen- 
tes dignidades  de  Legisladores,  Magistrados,  Administradores 
del  Erario,  Diplomáticos,  Generales,  y cuantas  autoridades 
supremas  y subalternas  forman  la  Gerarquia  de  un  Estado,  orga- 
nizado con  regularidad. 

Cuando  las  águilas  Francesas  solo  respetaron  los  Muros  de 
la  Ciudad  de  Cádiz,  y con  su  vuelo  arrollaron  á los  frájiles  go- 
biernos de  la  Peninzula,  entonces  quedamos  en  la  horfandad. 
Ya  antes  habíamos  sido  entregados  á la  merced  de  un  usurpa- 
dor estranjero.  Después,  lisongeados  con  la  justicia  que  se  nos 
debía,  con  esperanzas  alahueñas,  siempre  burladas  //  folio  17  // 
por  último,  inciertos  sobre  nuestro  destino  futuro,  y amenasa- 
dos  por  la  Anarquía,  á causa  de  la  falta  de  un  gobierno  lejitimo 
justo  y liberal,  nos  presipitamos  en  el  caos  de  la  revolución.  En 
el  primer  momento  solo  se  cuidó  de  proveer  á la  seguridad  in- 
terior, contra  los  enemigos  que  encerraba  nuestro  seno.  Luego 
se  estendió  á la  seguridad  esterior:  se  establecieron  autoridades 
que  sostituimos  á las  que  acabamos  de  deponer,  encargadas  de 
dirijir  el  curso  de  nuestra  revolución,  y de  aprobechar  la  coyun- 
tura feliz  en  que  nos  fuese  posible  fundar  un  gobierno  constitu- 
cional, digno  del  presente  siglo,  y adecuado  á nuestra  situación. 

Todos  los  nuevos  gobiernos  marcaron  sus  primeros  pasos 
con  el  establesimiento  de  Juntas  populares.  Estas  formaron  en 
seguida  reglamentos  para  la  convocasion  de  congresos  que  pro- 
dujeron alteraciones  importantes;  Venezuela  exigió  un  Gobierno 
democrático  y Federal;  declarando  previamente  los  derechos  del 
hombre,  manteniendo  el  Equilibrio  de  los  poderes  y estatuyendo 
Leyes  generalez  a favor  de  la  libertad  Civil,  de  Ymprenta  y otraz; 


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CARTA  DE  JAMAICA 


finalmente,  se  constituyó  un  gobierno  independiente.  La  Nueva 
Granada,  siguió  con  uniformidad  los  establecimientos  politicoz, 
y cuantas  reformas  hizo  Venezuela;  poniendo  por  bace  funda- 
mental de  su  constitución  el  sistema  federal  mas  exajerado  que 
jamas  eccistió.  Resientemente  se  ha  mejorado  con  rrespecto  al 
poder  ejecutivo  j eneral,  que  ha  obtenido  cuantas  atribuciones  le 
corresponden  - Según  entiendo,  Buenos  //  folio  18  //  Ayres,  y 
Chile  han  seguido  ésta  misma  linea  de  operaciones;  pero  como 
nos  hallamos  á tanta  distancia  los  documentos  son  tan  raros,  y 
las  noticias  tan  inexáctas,  no  me  animare  ni  aun  á bosquejar  el 
cuadro  de  sus  transacionez. 

Los  sucesos  de  Méjico  han  sido  demaciado  varios,  compli- 
cádos,  rápidos  y desgraciados,  para  que  puedan  seguir  el  curso 
de  su  revolución.  Carecemos,  á demas,  de  documentos  bastante 
instructivos,  que  nos  hagan  capaces  de  júsgarlos.  Los  Yndepen- 
dientes  de  Méjico,  por  lo  que  sabemos,  dieron  principio  á la 
Ynsurrecsion  en  Setiembre  de  810;  y un  año  después,  ya  tenian 
centralizado  su  gobierno  en  Zitacuaro,  instalando  allí  una  Junta 
nacional,  bajo  los  auspicios  de  Fernando  7o,  en  cuyo  nombre  se 
ejercían  las  funciones  gubernativas.  Por  los  acontecimientos  de 
la  guerra,  ésta  Junta  se  trasladó  á diferentes  lugares;  y es  verosí- 
mil que  se  haya  concervado  hasta  éstos  últimos  momentos,  con 
las  modificasiones  que  los  sucesos  hayan  exijido.  Se  dize  que  ha 
creado  un  Jeneralisimo  ó dictador,  que  lo  és  el  Ylustre  General 
Morelos:  otros  hablan  del  selebre  General  Rayón;  lo  cierto  és 
que  uno  de  estos  dos  grandes  hombres,  ó hambos  separadamen- 
te ejercen  la  autoridad  suprema  en  aquel  pais;  y recientemente 
ha  aparecido  una  constitución  para  el  rejimen  del  Estado.  En 
Marzo  de  1812,  el  Gobierno  recidente  en  Zultepec,  presentó 
un  plan  de  Paz  y Guerra  al  Virrey  de  Méjico,  concebido  con  la 
mas  profunda  sabiduría.  En  el  se  reclamó  el  derecho  de  Gentes, 
estableciendo  principios  de  una  //  folio  19  //  esactitud  incon- 
testable. Propuso  la  Junta  que  la  guerra  se  hiziese  como  entre 
hermanos,  y conciudadanos;  pues  que  no  debía  ser  mas  cruel 
que  entre  Naciones  estranjeras:  que  los  derechos  de  Gentes  y de 
guerra  inviolables  para  los  mismos  infieles  y barbaros,  debían 


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SIMÓN  BOLÍVAR 


serlo  mas  para  Cristianos  sujetos  a un  soberano  y á unas  mismas 
Leyes;  que  los  pricioneros  no  fuesen  tratados  como  Reos  de 
Lesa  Magestad,  ni  se  degollasen  los  pricioneros  que  rendian  las 
armas,  sino  que  se  mantuviesen  en  rehenes  para  canjearlos;  que 
no  se  entráse  á sangre  y fuego  en  las  poblaciones  pacificas,  no 
los  diesmácen  ni  quintácen,  para  sacrificarlas,  y concluye  que, 
en  caso  de  no  admitirse  este  plan,  se  obcervarian  rigurosamente 
las  represálias.  Esta  negociación  se  trató  con  el  mas  alto  despre- 
cio: no  se  dió  respuesta  á la  Junta  Nacional,  las  comunicaciones 
originales  se  quemaron  publicamente  en  la  Plasa  de  Méjico  por 
mano  del  Verdugo;  y la  guerra  de  esterminio  continuo  por  parte 
de  los  Españoles  con  su  furor  acostumbrado;  mientras  que  los 
Mejicanos  y las  otras  Naciones  Americanas  no  la  hacían  ni  aun  á 
muerte,  con  los  pricioneros  de  guerra,  aun  que  fuesen  Españoles 
-Aquí  se  obcerva  que,  por  causas  de  conveniencia,  se  concervó  la 
apariencia  de  sumisión  al  Rey,  y aun  á la  Constitución  de  la  Mo- 
narquía. Párese  que  la  Junta  Nacional  es  absoluta  en  el  ejercicio 
de  las  funciones  lejislativa,  ejecutiva  y judicial;  y el  numero  de 
sus  miembros  muy  limitados. 

Los  acontesimientos  de  la  tierra  firme  nos  han  provado  que 
las  instituciones  perfectamente  representativas  no  son  adecua- 
das á nuestro  carácter  //  folio  20  //  costumbres  y luces  actuales. 
En  Caracas  el  espíritu  de  partido  tomó  su  origen  en  las  socieda- 
des, Asambleas,  y Elecciones  populares,  y éstos  partidos  nos  tor- 
naron á la  esclavitud.  Y así  como  Venezuela  ha  sido  la  República 
Americana  que  mas  se  ha  adelantado  en  sus  instituciones  poli- 
ticas,  también  ha  sido  el  mas  claro  ejemplo  de  la  ineficacia  de  la 
forma  demócrata  y federal  para  nuestros  nacientes  estados  -.  En 
Nueva  Granada,  las  escesivas  facultades  de  los  Gobiernos  pro- 
vinciales, y la  falta  de  centralización  en  el  Jeneral,  han  condu- 
cido aquel  precioso  pais  al  estado  á que  se  vé  reducido  en  el  dia. 
Por  ésta  razón  sus  débiles  enemigos  se  han  concervado  contra 
todas  las  probabilidades.  En  tanto  que  nuestros  compatriotas  no 
adquieran  los  talentos  y las  virtudes  políticas  que  distinguen  á 
nuestros  hermanos  del  Norte,  los  sistemas  enteramente  popu- 
lares, lejos  de  sernos  favorables,  temo  mucho  que  vengan  á ser 


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CARTA  DE  JAMAICA 


nuestra  ruina.  Desgraciadamente  éstas  cualidades  parecen  estar 
muy  distantes  de  nosotros  en  el  grado  que  se  requiere;  y por  el 
contrario,  estamos  dominadoz  de  los  vicios  que  se  contraen 
bajo  la  dirección  de  una  nación  como  la  Española,  que  solo  ha 
sobre  salido  en  fiereza,  ambición,  venganza  y Codicia. 

Es  mas  difícil  dice  Montesquieu,  sacar  un  pueblo  de  la  servi- 
dumbre que  subyugar  á uno  libre.  Esta  verdad  está  comprobada 
por  los  anales  de  todos  los  tiempos,  que  nos  muestran  las  mas 
de  las  Naciones  libres  sometidas  al  Yugo,  y muy  pocas  de  las  es- 
clavas recobran  su  libertad.  A pesar  de  éste  convencimiento,  los 
Meridionales  de  éste  continente  //  folio  21  //  han  manifestado 
el  conato  de  conceguir  Ynstituciones  liberales,  y aun  perfectas, 
sin  duda  por  efecto  del  instinto  que  tienen  todos  los  hombres  de 
aspirar  á su  mayor  felicidad  posible:  la  que  se  alcansa  infalible- 
mente cuando  ellas  están  fundadas  sobre  las  baces  de  la  justicia, 
de  la  libertad  y de  la  igualdad.  Pero,  ¿seremos  nosotros  capaces 
de  mantener  en  su  verdadero  equilibrio  la  difícil  carga  de  una 
República.?  ¿Se  puede  concebir  que  un  pueblo  recientemente 
desencadenado  se  lanze  á la  esfera  de  la  libertad,  sin  que,  como 
á Ycaro,  se  le  desagan  las  alas  y recaiga  en  el  abismo.?  Tal  pro- 
digio es  inconcebible,  nunca  visto.  Por  consiguiente  no  hay  un 
raciocinio  verocímil  que  nos  alhague  con  esta  esperanza. 

Yo  deseo  mas  que  otro  alguno  ver  formar  en  America  la  mas 
grande  nación  del  mundo,  menos  por  su  estencion  y riquesas, 
que  por  su  libertad  y gloria.  Aun  que  aspiro  á la  perfección  del 
gobierno  de  mi  patria,  no  puedo  persuadirme  que  el  nuevo  - 
mundo  sea  por  el  momento  rejido  por  una  gran  república;  como 
es  impocible  no  me  atrevo  á desearlo,  y menos  deseo  aun  una 
Monarquia  universal  de  America,  por  que  éste  proyecto,  sin  ser 
útil,  es  también  impocible.  Los  abusos  que  actualmente  existen, 
no  se  reformarían,  y nuestra  rejeneracion  seria  infructuosa.  Los 
Estados  Americanos,  han  menester  de  los  cuidados  de  gobier- 
nos paternales,  que  curen  las  plagas  y las  heridas  del  despotismo 
y la  guerra.  La  Metrópoli,  por  ejemplo  seria  Méjico,  que  es  la 
única  que  puede  serlo  por  su  poder  intrínseco,  sin  el  cual  no  hay 
Metrópoli.  Supongamos,  que  fuese  el  Ystmo  de  Panamá,  punto 


23 


SIMÓN  BOLÍVAR 


céntrico  para  todos  los  estreñios  de  este  vasto  continente:  ¿no 
continuarían  éstos  en  la  languidez  y aun  en  el  desorden  actual.? 
Para  que  un  solo  gobierno  dé  vida  //  folio  22  //  aníme,  ponga 
en  acción  todos  los  resortes  de  la  prosperidad  publica,  corrija, 
ilustre  y perfeccione  al  nuevo  mundo,  seria  necesario  que  tubie- 
se  las  facultades  de  un  dios,  y cuando  menos,  las  luces  y virtudes 
de  todos  los  hombres. 

El  espíritu  de  partido  que  al  presente  ajita  á nuestros  Estados, 
se  ensenderia  entonces  con  mayor  encono  hallándose  aucente  la 
fuente  del  poder,  que  únicamente  puede  reprimirla.  Ademas,  los 
Magnates  de  las  capitales  no  sufrirían  la  preponderancia  de  los  Me- 
tropolitanos, á quienes  considerarían  como  á otroz  tantos  tiranos; 
sus  zelos  llegarían  hasta  el  punto  de  comparar  á éstos  con  los  odio- 
sos Españoles.  En  fin,  una  Monarquía  semejante,  seria  un  Coloso 
diforme,  que  su  propio  peso  desplomaría  á la  menor  convulcion. 

Mister.  de  Pradt  ha  dividido  sábiamente  á la  America  en 
quince  ó dies  y siete  Estados,  independientes  entre  sí,  goberna- 
dos por  otros  tantos  Monarcas.  Estoy  de  acuerdo  en  cuanto  á lo 
primero,  pues  la  America  comporta  la  creación  de  diez  y siete 
Naciones:  en  cuanto  á lo  segundo,  aun  que  es  mas  fácil  conceguir- 
lo,  es  menos  útil;  y a sí,  no  soy  de  la  opinión  de  las  Monarquías 
Americanas.  He  aquí  mis  razones.  El  interes  bien  entendido  de 
una  República,  se  circunscribe  en  la  esfera  de  su  concervacion, 
prosperidad  y Gloria.  No  ejerciendo  la  libertad  el  Ymperio,  por 
que  es  presisamente  su  opuesto,  ningún  estímulo  escita  á los  Re- 
publicanos á estender  los  términos  de  su  Nación,  en  detrimento 
de  sus  propios  medios  con  el  único  objeto  de  hacer  participar  á 
sus  vecinos  de  una  Constitución  liberal.  Ningún  derecho  adquie- 
ren, ninguna  ventaja  sacan  //  folio  23  //  venciéndolos,  á menos 
que  los  reduscan  á Colonias,  Conquistas  ó Aliados  siguiendo  el 
ejemplo  de  Roma.  Máximas  y ejemplos  tales  están  en  oposision 
directa  con  los  principios  de  justicia  de  los  sistemas  republicanos; 
y,  aun  diré  mas,  en  oposición  manifiesta  con  los  Yntereses  de  sus 
ciudadanos;  por  que  un  estado  demaciado  estenso,  en  sí  mismo 
ó por  sus  dependencias,  al  cabo  biene  en  decadencia,  y convierte 
su  forma  libre  en  otra  tiránica;  relaja  los  principios  que  deben 


24 


CARTA  DE  JAMAICA 


concervarla,  y ocurre  por  ultimo  al  despotismo.  El  distintivo  de 
las  pequeñas  Repúblicas,  es  la  permanencia;  el  de  las  grandes  es 
vario,  pero  siempre  se  inclina  al  Ymperio.  Casi  todas  las  primeras 
han  tenido  una  larga  duración:  de  las  segundas,  solo  Roma,  se 
mantuvo  algunos  siglos;  pero  fué,  por  que  era  República  la  Ca- 
pital, y no  lo  era  el  resto  de  sus  dominios,  que  se  gobernaban  por 
Leyes  é instituciones  diferentes. 

Muy  contraria  es  la  politica  de  un  Rey  cuya  inclinación 
constante  se  dirije  al  aumento  de  sus  poseciones,  Riquesas  y 
facultades;  con  razón,  por  que  su  autoridad  crece  con  éstas  ad- 
quisiciones; tanto  con  respecto  á sus  vecinos,  como  á sus  pro- 
pios vasallos,  que  temen  en  él  un  poder  tan  formidable,  cuanto 
es  su  Ymperio,  que  se  concerva  por  medio  de  la  guerra  y de 
las  conquistas.  Por  estas  razones,  pienso  que  los  Americanos, 
anciosos  de  paz,  ciencias,  artes,  comercio  y Agricultura  prefe- 
rirán las  Repúblicas  á loz  Reynos:  y me  parece  que  éstos  deseos 
se  conforman  con  las  miras  de  la  Europa. 

No  convengo  en  el  sistema  federal  entre  los  //  folio  24  //  po- 
pulares y representativos,  por  ser  demaciado  perfecto,  y exijir 
virtudes  y talentos  politicoz  muy  superiores  á los  nuestros;  por 
igual  razón  rehusó  la  Monarquia  mista  de  Aristocracia  y demo- 
cracia que  tanta  fortuna  y esplendor  ha  procurado  á la  Ynglaterra. 
No  siéndonos  posible  lograr  entre  las  Repúblicas  y Monarquias  lo 
mas  perfecto  y acabado,  evitemos  caer  en  Anarquias  demagógicas 
ó en  Tiraniaz  monocratas:  busquemos  un  medio  entre  estremos 
opuestos  que  nos  conducirian  á los  mismos  escollos,  á la  infelici- 
dad y al  deshonor.  Voy  á arriesgar  el  resultado  de  mis  cabilacio- 
nes  sobre  la  suerte  futura  de  la  America:  no  la  mejor,  si  no  la  que 
le  sea  mas  accequible. 

Por  la  naturaleza  de  las  localidadez,  riquezas,  población  y 
carácter  de  los  Mejicanos,  imajino  que  intentaran  al  principio 
establecer  una  República  representativa,  en  la  cual  tenga  gran- 
des atribuciones  el  poder  ejecutivo  concentrándolo  en  un  Yn- 
dividuo  que,  si  desempeña  sus  funciones  con  acierto  y justicia, 
casi  naturalmente  vendrá  á concervar  una  autoridad  vitalicia.  Si 
su  incapacidad  ó violenta  administración  escita  una  conmoción 


25 


SIMÓN  BOLÍVAR 


popular  que  triunfe,  este  mismo  poder  ejecutivo  quizá  se  difun- 
dirá en  una  Asamblea.  Si  el  partido  preponderante  es  militar  ó 
aristocrático  exijirá  probablemente  una  Monarquia,  que  al  prin- 
cipio será  limitada  y constitucional,  y después  inevitablemente 
//  folio  25  //  declinará  en  absoluta;  pues  debemos  convenir  en 
que  nada  hay  mas  difícil  en  el  orden  politico  que  la  concervacion 
de  una  Monarquia  mista;  y también  es  presiso  convenir,  en  que 
solo  un  pueblo  tan  patriota  como  el  Yngles,  es  capas  de  contener 
la  autoridad  de  un  Rey,  y de  sostener  el  espiritu  de  libertad  bajo 
un  Cetro  y una  Corona. 

Los  Estados  del  Ystmo  de  Panamá  hasta  Goatemala  formaran 
quisá  una  asociación.  Esta  magnifica  posision,  entre  los  dos  gran- 
des mares,  podrá  ser  con  el  tiempo  el  emporio  del  Universo.  Sus 
canales  acortaran  las  distancias  del  Mundo:  estrecharan  los  lazos 
comerciales  de  Europa,  America,  y Asia,  traerán  á tan  felis  región 
los  tributos  de  las  cuatro  partes  del  Globo;  ¡Acaso  solo  allí  podra 
fijarse  algún  dia  la  Capital  de  la  tierra!;  como  pretendió  Constanti- 
no [sic]  que  fuese  Bisancio  la  del  antiguo  hemisferio. 

La  Nueva  Granada  se  unirá  con  Venezuela,  si  llegan  á con- 
venirse en  formar  una  República  Central  cuya  Capital  sea  Ma- 
racaybo,  ó una  nueva  Ciudad  que,  con  el  nombre  de  Las  Casas 
(en  honor  de  este  heroe  de  la  filantropía)  se  funde  entre  los 
confines  de  ambos  paices,  en  el  sobervio  puerto  de  Bahiahonda. 
Esta  posición,  á un  que  desconocida,  es  mas  ventajosa  por  todos 
respectos.  Su  acceso  es  fácil,  y su  situación  tan  fuerte,  que  puede 
hacerse  inespugnable.  Posee  un  clima  puro  y saludable,  un  terri- 
torio tan  propio  para  la  agricultura  como  para  la  cria  de  gana- 
dos, y una  grande  abundancia  de  Maderas  de  construcción.  Los 
Salvajes  que  //  folio  26  //  la  habitan  serian  civilizados,  y nuestras 
poseciones  se  aumentarían  con  la  adquisición  de  la  Guagira. 
Esta  Nación  se  llamaría  Colombia,  como  un  tributo  de  justicia 
y gratitud  al  criador  de  nuestro  hemisferio.  Su  gobierno  podrá 
imitar  al  Yngles,  con  la  diferencia  de  que  en  lugar  de  un  Rey, 
habrá  un  poder  ejecutivo  electivo  cuando  mas  vitalicio,  y jamas 
hereditario  si  se  quiere  República,  una  Camara  ó senado  lejisla- 
tivo  hereditario  que,  en  las  tempestades  políticas  se  interponga 


26 


CARTA  DE  JAMAICA 


entre  las  olas  populares  y los  rayos  del  Gobierno;  y un  Cuerpo 
legislativo  de  libre  elección,  sin  otras  restricciones,  que  las  de  la 
Camara  baja  de  Ynglaterra.  Esta  Constitución  participarla  de 
todas  formas;  y yo  deseo  que  no  participe  de  todos  los  vicios. 
Como  ésta  es  mi  patria,  tengo  un  derecho  incontestable  para 
desearla  lo  que  en  mi  opinión  es  mejor.  Es  muy  posible  que  la 
Nueva  Granada,  no  convenga  en  el  reconocimiento  de  un  Go- 
bierno Central  , por  que  es  en  estremo  adicta  á la  Federación; 
y entonces  formará  por  sí  sola  un  Estado  que,  si  subsiste,  podra 
ser  muy  dichoso  por  sus  grandes  recursos  de  todos  jeneros. 

Poco  sabemos  de  las  opiniones  que  prebalecen  en  Buenos 
Ayres,  Chile,  y el  Perú.  Jusgando  por  lo  que  se  trasluce,  y por 
las  apariencias  en  Buenos  Ayres,  habrá  un  Gobierno  Central, 
en  que  loz  Militares  se  lleven  la  primacía  //  folio  27  //  por 
concecuencia  de  sus  diviciones  intestinas  y guerras  esternas. 
Esta  Constitución  dejenera  necesariamente  en  una  oligarquía 
ó una  Monocracia,  con  mas  ó menos  restricciones,  y cuya  de- 
nominación nadie  puede  adivinar.  Seria  doloroso  que  tal  cosa 
sucediese,  por  que  aquellos  habitantes  son  acredores  á las  mas 
espléndidas  glorias. 

El  Reyno  de  Chile  está  llamado  por  la  Naturaleza  de  su 
situación,  por  las  costumbres  inocentes  y virtuosas  de  sus  mo- 
radores, por  el  ejemplo  de  sus  vecinos  los  fieros  Republicanos 
del  Arauco,  á gozar  de  las  bendiciones  que  derraman  las  justas 
y dulces  Leyes  de  una  República.  Si  alguna  permanece  largo 
tiempo  en  America,  me  inclino  á pensar  que  será  la  Chilena. 
Jamas  se  ha  estinguido  allí  el  espíritu  de  Libertad;  los  vicios  de 
la  Europa  y del  Asia  llegarán  tarde  ó nunca,  á corromper  las  cos- 
tumbres de  aquel  estremo  del  Uniberso.  Su  territorio  es  limita- 
do, estará  siempre  fuera  del  contacto  inficionado  del  resto  de  los 
hombres,  no  alterará  sus  leyes,  usos  y prácticas,  preservará  su 
uniformidad  en  opiniones  políticas  y relijiosas,  en  una  palabra, 
Chile  puede  ser  libre. 

El  Perú,  por  el  contrario,  encierra  dos  elementos  enemigos  de 
todo  regimen  justo  y liberal:  oro  y esclavos.  El  primero  lo  corrom- 
pe todo;  el  segundo  está  corrompido  por  sí  mismo.  El  alma  de 


27 


SIMÓN  BOLÍVAR 


un  siervo,  rara  vez  alcansa  á apreciar  la  sana  libertad:  se  enfurese 
en  los  tomultos,  ó se  humilla  en  las  cadenas.  Aun  que  estas  reglas 
serian  aplicablez  á toda  la  //  folio  28  //  America,  creo  que  con  mas 
justicia;  las  merece  Lima,  por  los  conceptos  que  he  espuesto,  y por 
la  cooperación  que  ha  prestado  á sus  Señores  contra  sus  propios 
hermanos  los  ilustres  hijos  de  Quito,  Chile  y Buenos  Ayres.  Es 
constante  que  el  que  aspira  á obtener  la  libertad,  á lo  menos  lo 
intenta  Supongo  que  en  Lima  no  tolerarán  los  ricos  la  democra- 
cia, ni  los  esclavos  y pardos  libertos  la  aristocracia.  Los  primeros 
preferirán  la  tirania  de  uno  solo,  por  no  padeser  las  persecuciones 
tumultuarias,  y por  establecer  un  orden  siquiera  pacifico.  Mucho 
hará  si  concigue  recobrar  su  independencia. 

De  todo  lo  espuesto  podemos  deducir  éstas  concecuencias:  las 
provincias  Americanas  se  hallan  lidiando  por  emanciparse,  al  fin 
obtendrán  el  suceso,  algunas  se  constituirán  de  un  modo  regular  en 
Repúblicas  federadas  y centrales,  se  fundarán  Monarquías,  casi  ine- 
vitablemente, en  las  grandes  seciones;  y algunas  serán  tan  infelices 
que  deboraran  sus  elementoz,  ya  en  la  actual,  ya  en  las  futuras  re- 
volucionez;  que  una  gran  Monarquia,  no  será  fácil  consolidar,  una 
gran  República  impocible. 

Es  una  Ydea  grandiosa  pretender  formar  de  todo  el  nuevo 
mundo,  una  sola  nación  con  un  solo  vinculo  que  ligue  sus  partes 
entre  sí  y con  el  todo.  Ya  que  tiene  un  origen,  una  lengua,  unas 
costumbrez  y una  Religión,  debería  por  consiguiente  tener  un 
solo  Gobierno,  que  confederase  los  diferentes  estadoz  que  hayan 
de  formarse;  mas  no  es  pocible,  por  que  climas  remotos,  //  folio  29 
//  situaciones  diversas,  intereses  opuestos,  caracteres  de  semejan- 
tes dividen  á la  America:  ¡Que  bello  seria  que  el  Ystmo  de  Panamá 
fuese  para  nosotros  lo  que  el  de  Corinto  para  los  Griegos.!  ¡ ojala 
que  algún  dia  tengamos  la  fortuna  de  instalar  allí  un  augusto  Con- 
greso de  los  Reprecentantes  de  las  Repúblicas,  Reynos  é Ymperios 
á tratar  y discutir  sobre  los  altos  intereses  de  la  Paz  y de  la  Guerra, 
con  las  naciones  de  las  otras  tres  partes  del  Mundo.  Esta  especie 
de  Corporación  podrá  tener  lugar  en  alguna  época  dichosa  de 
nuestra  regeneración:  otra  esperanza  es  infundada;  semejante  á la 


28 


CARTA  DE  JAMAICA 


del  Abate  Sanct.  Pierre,  que  concibió  el  laudable  delirio  de  reunir 
un  Congreso  Europeo,  para  desidir  de  la  suerte  y de  los  intereses 
de  aquellas  naciones. 

“Mutaciones  importantes  y felices,  continua  Usted,  pueden  ser 
frecuentemente  producidas  por  efectos  individuales  - Los  america- 
nos meridionales  tienen  una  tradición  que  dice,  que  cuando  Que- 
tralcohuatl,  el  Hérmes  ó Buhda  de  la  America  del  Sur,  resignó  su 
administración  y los  abandonó,  les  prometió  que  volveria  después 
que  los  siglos  destinados  hubiesen  pasado;  y que  él  restablecerla 
su  Gobierno,  y renovarla  su  felicidad.  Esta  tradición  ¿ no  opera  y 
escita  una  convicción  de  que  muy  pronto  debe  volver.?  ¿ concibe 
Usted  cual  seria  el  efecto  que  producirla,  si  un  individuo,  apare- 
ciendo entre  éllos,  demostrace  los  caracteres  de  Quetralcohuatl  el 
Buhda  del  Bosque  ó Mercurio,  del  cual  han  hablado  tanto  las  otras 
naciones.?  ¿ no  cree  Usted,  que  esto  inclinarla  todas  las  partes;?  ¿ 
no  es  la  unión  todo  lo  que  se  necesita  para  ponerlos  en  estado  de 
espulsar  á los  Españoles,  //  folio  30  //  sus  tropas,  y á los  partidarios 
de  la  corrompida  España:  para  hacerlos  capaces  de  establecer  un 
Ymperio  poderoso,  con  un  Gobierno  libre  y Leyes  benévolas.?” 

Pienso  como  usted,  que  causas  individuales  pueden  producir 
resultados  generales,  sobre  todo  en  las  revoluciones.  Pero  no  es  el 
Heroe,  gran  profeta  ó Dios  del  Anahuac,  Quetralcohuatl,  el  que 
es  capas  de  operar  los  prodigios  benéficos  que  Usted  propone. 
Este  personaje  es  apenas  conocido  del  Pueblo  Mejicano  y no  ven- 
tajosamente; por  que  tal  es  la  suerte  de  los  vencidos,  aun  que  sean 
Dioces.-  Solo  los  historiadores  y literatos,  se  han  ocupado  cuida- 
dosamente en  investigar  su  origen,  verdadera  ó falsa  micion,  sus 
profecias  y el  término  de  su  carrera.  Se  disputa  si  fue  un  Apóstol 
de  Cristo,  ó bien  pagano:  unos  reponen  que  su  nombre  quiere 
desir  Santo  Tomas;  otros  que  Culebra  emplumajada;  y otros  dicen 
que  es  el  famoso  Profeta  de  Yucatán,  Chilan-Cambal.  En  una  pa- 
labra, los  mas  de  los  autores  Mejicanos  polémicos  é historiadores 
profanos,  han  tratado  con  mas  ó menos  estencion  la  cuestión  sobre 
el  verdadero  carácter  de  Quetralcohualt.  El  hecho  es,  según  dice 


29 


SIMÓN  BOLÍVAR 


Acosta,  que  él  estableció  una  Religión  cuyos  ritos  dogmas,  y miste- 
rios tienen  una  admirable  afinidad  con  la  de  Jesús,  y que  quizá  es  la 
mas  semejante  á ella.  No  obstante  ésto,  muchos  escritores  católicos 
han  procurado  alejar  la  Ydea  de  que  éste  Profeta  fuese  verdadero, 
sin  querer  reconocer  en  el,  aun  Santo  Tomas,  como  lo  afirman  otros 
celebres  autores.  La  opinión  general  es  que  Quetralcohuatl  es  un  Le- 
gislador divino  entre  los  pueblos  paganos  de  //  folio  31  //  Anahuac, 
del  cual  era  lugar  teniente  el  gran  Moteuhsoma,  derivando  de  el  su 
autoridad.  De  aquí  se  infiere  que  nuestros  Mejicanos,  no  seguirían 
al  Gentil  Quetralcohualt  aun  que  pareciese  bajo  las  formas  mas 
idénticas  y favorables;  pues  que  profesan  una  Religión  la  mas  intole- 
rante y esclusiva  de  las  otras. 

Felizmente  los  directores  de  la  Yndependencia  de  Megico  se  han 
aprobechado  del  fanatismo  con  el  mayor  acierto,  proclamando  á la 
famosa  Virgen  de  Guadalupe  por  Reyna  de  los  Patriotas,  invocán- 
dola en  todos  los  casos  arduos,  y llevándola  en  sus  Banderas.  Con 
ésto,  el  entuciasmo  político  ha  formado  una  mezcla  con  la  Relijion, 
que  ha  producido  un  fervor  vehemente  por  la  sagrada  causa  de  la 
libertad.  La  veneracioon  de  ésta  Ymagen  en  Méjico,  es  superior  á la 
mas  ecsaltada  que  pudiera  inspirar  el  mas  diestro  y dichoso  Profeta. 

Por  otra  parte,  el  tiempo  de  las  apariciones  ha  pasado;  y aun  que 
fuesen  los  americanos  mas  supersticiosos  de  lo  que  son,  no  presta- 
rían fe  á las  supercherías  de  un  Ynpostor,  que  seria  tenido  por  un 
cismático  ó por  el  Anticristo  anunciado  en  nuestra  Religión2. 

Seguramente,  la  unión  es  lo  que  nos  falta  para  completar  la  obra 
de  nuestra  regeneración.  Sin  embargo,  nuestra  divicion  no  es  estra- 
ña,  por  que  tal  es  el  distintivo  de  las  guerras  civiles,  formadas  jene- 
ralmente  entre  dos  partidos:  concervadores  y reformadores.  Los 
primeros  son,  por  lo  común,  mas  numerosos,  por  que  el  Ymperio 
de  la  costumbre,  produce  el  efecto  de  la  obediencia  á las  potestades 
establecidas;  los  últimos  son  siempre  menos  numerosos,  aun  que 
mas  vehementes  é ilustrados.  De  éste  modo  la  //  folio  32  //  masa 
física  se  equilibra  con  la  fuerza  moral,  y la  contienda  se  prolonga, 


2 Este  párrafo  se  encuentra  en  el  manuscrito  original  hallado  en  Ecuador,  el  mismo  no 
aparecía  en  las  versiones  en  castellano  conocidas  hasta  la  fecha. 


30 


CARTA  DE  JAMAICA 


siendo  sus  resultados  muy  inciertos.  Por  fortuna,  entre  nosotros  la 
masa  ha  seguido  á la  inteligencia. 

Yo  diré  á Usted  lo  que  puede  ponernos  en  aptitud  de  espulsar 
á los  Españoles  y de  fundar  un  Gobierno  libre.  Es  la  unión,  cierta- 
mente; mas  ésta  unión  no  nos  vendrá  por  prodigios  divinos,  sino 
por  efectos  sensibles  y esfuerzos  bien  dirijidos.  La  America  está 
encontrada  entre  sí,  por  que  se  halla  abandonada  de  todas  las  Na- 
ciones; aislada  en  medio  del  Universo,  sin  relaciones  diplomáticas 
ni  aucilios  militares,  y combatida  por  la  España,  que  posee  mas 
elementos  para  la  Guerra,  que  cuantos  nosotros  furtivamente  po- 
demos adquirir. 

Cuando  los  sucesos  no  están  asegurados;  cuando  el  Estado  es 
débil,  y cuando  las  empresas  son  remotas,  todos  los  hombres  vaci- 
lan, las  opiniones  se  dividen,  las  paciones  las  agitan,  y los  enemigos 
las  animan  para  triunfar  por  éste  fácil  medio.  Luego  que  seamos 
fuertes,  bajo  los  auspicios  de  una  nación  liberal  que  nos  preste 
su  protección;  se  nos  verá  de  acuerdo  cultivar  las  virtudes  y los 
talentos  que  conducen  á la  gloria;  entonces  seguiremos  la  marcha 
magestuosa  acia  las  grandes  prosperidades  á que  está  destinada  la 
America  Meridional,  entonces  las  ciencias  y las  artes,  que  nacieron 
en  el  Oriente,  y han  ilustrado  á la  Europa,  volarán  á Colombia  libre 
que  las  convidará  con  un  asilo. 

Tales  son,  Señor,  las  obcervaciones  y pensamientos  que  tengo  el 
honor  de  someter  á usted,  para  que  las  rectifique  ó deseche  según 
su  mérito3;  suplicándole  se  persuada  de  que  me  he  atrevido  a ex- 
ponerlos, más  por  no  ser  descortés,  que  porque  me  crea  capaz  de 
ilustrar  a Vd.  en  la  materia. 

Soy  de  Vd.  &.  &.  &. 

Kingston,  septiembre  6 de  1815 


3 Según  señala  el  investigador  Amílcar  Varela,  en  este  punto  finaliza  el  manuscrito  original 
de  la  Carta  de  Jamaica  hallado  en  Ecuador.  La  frase  siguiente  destacada  en  negritas  que 
incluimos  en  esta  edición,  corresponde  a la  primera  versión  de  la  Carta  de  Jamaica  en 
castellano  que  fue  publicada  en  la  obra  de  Cristóbal  Mendoza  y Francisco  Javier  Yanes: 
Colección  de  Documentos  relativos  a la  Vida  Pública  del  Libertador  de  Colombia  y del 
Perú,  Simón  Bolívar,  para  servir  a la  Historia  de  la  Independencia  de  Suramérica.  Caracas, 
Imprenta  Damiroy  & Dupuy,  1833,  volumen  XXI  apéndice,  pp.  207-229. 


31 


Esta  edición  del  extraordinario  documento  Contestación  de  un  ameri- 
cano meridional  a un  caballero  de  esta  isla,  escrito  por  Simón  Bolívar  y 
considerado  texto  fundamental  en  la  historia  emancipadora  de  Nues- 
tramérica,  es  de  singular  trascendencia  para  la  historia  del  país  y del 
continente.  La  "Carta  de  Jamaica"  que  el  gobierno  se  honra  presentar 
a los  lectores,  contiene  un  párrafo  inédito  hasta  el  presente  y que 
pertenece  al  manuscrito  original  en  castellano,  hallado  en  2014,  en  el 
Fondo  Jacinto  Gijón,  del  Archivo  Histórico  del  Banco  Central  de 
Ecuador,  en  Quito. 


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DE  HISTORIA  «revoluciónele  laconciencia  DE  LA  NACIÓN 


ISBN.  ÍTOÍÍOMS-XÍW* 


Gobierno  Bolivariano  i Ministerio  del  Poder  Popular 

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